30 junio 2012

Ya no existe otra opción, hay que adentrarse en la locura... y seguir adentrándose, en espiral... hasta perderse en ella, hacerse gigante y diminuto a la vez... hasta no saber qué se esta haciendo ni dónde se está ni cómo se es... hasta encontrar algo que te sacie y te de un respiro... hasta cruzar el puente, extenuado. Todo el camino perseguido de furia irracional, gritos, ira antigua y sombría, ese miedo tan bien grapado a esos muros de cristal que estallan exponencialmente al paso sensual de la locura. Perseguido por carteles de gigantescas dimensiones que gritan "persecución", aunque parezca "huida". No lo es, es una BÚSQUEDA, es "la BÚSQUEDA". Si es tal como parece y vivimos dentro de una respiración, estamos justo en el medio de ese ORGASMO DEFINITIVO, aquel que rompe los espejos y despierta a los vecinos impidiéndoles volver a dormir. ¿Y después?
Después TODO. Y nada.

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