Mi amarillo enero, tú que te haces llamar en gallego Xaneiro Amarela, por ser más cosmopolita. Cosa extraña, por otro lado, Galicia no es tan cosmopolita como podría ser Tuculolandia.
Mi amarillo enero, tú me diste olor en fin de año, y color al iniciar el nuevo. Eres los limones que nunca comí y que ahora como tan a menudo. Eres la alimentación -así, en términos generales, ¿por qué no?-.
Mi amarillo enero, tú eres aquello. (...) ¡Todo aquello! por lo que yo iba con frecuencia al McDonald a reflexionar sobre lo mal que comía.
Es mentira, no eres nada de eso. Eres un eclipser de fresa que me rodea de amor tan superficial y profundamente que, de repente-mente, tengo miedo a la muerte...
...pero ¡No!, mátame si es tu voluntad. Y, si es preciso, absorbe mis hígados y riñones con pajitas de platita, ¡me la suda! Estoy ya tan agilipollado por las bellezas que me has traído que el miedo a morir me es tan, tan, tan grato, que me pongo cachondo. Y aunque es evidente que exagero, no lo hago, sino que exagero.
Mi amarillo enero, tú que despides el 2010 y cuentas chistes en la calle junto al afilador de cuchillos que, por alguna razón, a vuelto a estar de moda.
Mi amarillo enero, tú, que en tutú te ves tan lindo en la TV. Tú que quemarás las casas de todos los políticos y dirigentes con extraños combustibles fósiles regalándoles la redención.
Mi amarillo enero, tú eres nombrado por muchos cual súper-heroe. "¡Mirad, es el amarillo enero!" "¿Es de Gabi?" "No lo sé, pero parece un avión sin controlador aéreo.".
Mi amarillo enero, tú me diste olor en fin de año, y color al iniciar el nuevo. Eres los limones que nunca comí y que ahora como tan a menudo. Eres la alimentación -así, en términos generales, ¿por qué no?-.
Mi amarillo enero, tú eres aquello. (...) ¡Todo aquello! por lo que yo iba con frecuencia al McDonald a reflexionar sobre lo mal que comía.
Es mentira, no eres nada de eso. Eres un eclipser de fresa que me rodea de amor tan superficial y profundamente que, de repente-mente, tengo miedo a la muerte...
...pero ¡No!, mátame si es tu voluntad. Y, si es preciso, absorbe mis hígados y riñones con pajitas de platita, ¡me la suda! Estoy ya tan agilipollado por las bellezas que me has traído que el miedo a morir me es tan, tan, tan grato, que me pongo cachondo. Y aunque es evidente que exagero, no lo hago, sino que exagero.
Mi amarillo enero, tú que despides el 2010 y cuentas chistes en la calle junto al afilador de cuchillos que, por alguna razón, a vuelto a estar de moda.
Mi amarillo enero, tú, que en tutú te ves tan lindo en la TV. Tú que quemarás las casas de todos los políticos y dirigentes con extraños combustibles fósiles regalándoles la redención.
Mi amarillo enero, tú eres nombrado por muchos cual súper-heroe. "¡Mirad, es el amarillo enero!" "¿Es de Gabi?" "No lo sé, pero parece un avión sin controlador aéreo.".
Yo te venero, amarillo enero, eres mi súper-heroe, mi casquivano encapado que escapa del temido Dr. Miedo y se mete en una lancha y viola muñecas rusas y... escupe fuego por el culo. Tú eres estas cosas tan graciosas de decir. No cambies nunca.
Vuelve a ser mentira. Y ya no sólo por darle estructura a mis lamentos de gracia, sino porque... ¡NO!, no eres nada de eso. Eres un mes colorado de amarillo al que trato de usted, por ser concepto y no persona.
Vuelve a ser mentira, no le trato de usted, nunca lo haría. Usted no vale nada para mí, puesto que será pasado en el futuro, por ser presente. Por ser regalo. Por ser regalo yo te riego. Por ser regalo yo te riego y te crees planta en riesgo de ser amputada para dar de comer al diplodocus que inventó el Hip-Hop -según wikileaks-.
Te quiero mogollón, mi amarillo enero. Tú eres mi mes, quiero que me mimes. Y, por lo más sagrado de la mutación genética malintencionada, no me permitas decir chanzas como la que acabo de decir.
Vuelve a ser mentira. Y ya no sólo por darle estructura a mis lamentos de gracia, sino porque... ¡NO!, no eres nada de eso. Eres un mes colorado de amarillo al que trato de usted, por ser concepto y no persona.
Vuelve a ser mentira, no le trato de usted, nunca lo haría. Usted no vale nada para mí, puesto que será pasado en el futuro, por ser presente. Por ser regalo. Por ser regalo yo te riego. Por ser regalo yo te riego y te crees planta en riesgo de ser amputada para dar de comer al diplodocus que inventó el Hip-Hop -según wikileaks-.
Te quiero mogollón, mi amarillo enero. Tú eres mi mes, quiero que me mimes. Y, por lo más sagrado de la mutación genética malintencionada, no me permitas decir chanzas como la que acabo de decir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario