Hoy me he despertado con tos. No con vos,
señora Energía. Y me quejaré una vez más, ya por inercia:
tengo que hacer cosas que no sé ni cómo hacer ni por qué hacerlas. Esto no es vida,
señora Energía. Es que, en el fondo, no es de extrañar que mi gata esté las 24 [veinticuatro] horas del día gritando como una
vaca saxofonista. O
cantando, según Judith, mi esposa. Judith me está haciendo
arroz con gambas. Quiero comer D;
Este fin de semana no me emborracharé como un
hurón ventrílocuo. Muy desgraciadamete, lo dedicaré, en exclusiva, y sin malditas ganas, a hacer el trabajo de investigación. Sí,
señora Energía, el
"trabajo de investigación". Gracias a dios, en
no más de un mes, dejará de
existir en mi vida. Y ¡juro por lo más bonito! ¡Que
JAMÁS volveré a hacer algo que me haga infeliz! Sí, lo sé,
señora Energía, la gente podrá pensar frases como "menudo iluso",
"valiente gilipollas",
"este chico es un burro cowboy" o
"¿eso es idealismo o es que (...) aún le faltan par de palos al colega, ih?".
Pues, ¡a tomar por culo tol mundo! Sobre cómo vivir la vida no hay ná estipulao. Yo quiero vivir en el Reino de los Relojes Digitales (ver entrada del 07 de mayo, 2010). De hecho, señora Energía, confío muchísimo en que así será. Confío en la felicidad humana, aunque haya tantas cosas que eliminar y tanta gente a la que le pique la vagina que me de pereza enumerarlas...
Ciao.
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