En 10 [diez] minutitos tengo que salir. Hoy he hecho algo horrible. Y además, empecé a escribir un texto (en mi casa, por la mañana, ahora mismo es por la tardecita y estoy en la sala de profesores) en el que me quejaba y quejaba y quejaba de lo mismo lo mismo lo mismo.
Lo colgaré, estate tranquilo, Gabi. Lo colgaré colgaré colgaré.
Cuando lo acabe acabe acabe.
Estoy incubando una gripita.
Eso lo saben mis alumnos.
Mis alumnos me tienen much paciencia.
Aguantan todas mis idas cerebrales porque saben que de un momento a otro, y de manera sorprendente y fascinante, aprenderán algo súper importante para sus vidas.
Así es el profesor del futuro, dinámico, amenos y gilipollas.
Pero nada más lejos de la realidad, seguramente algún "al menos me río", habrá pensado más de uno.
Y no les culpo.
Soy la juerga padre aguacate.
- No es malo que diga gilipolleces, ¿verdad, blog? -preguntó el malvado yugoslavo de mirada perdida (De mirada perdida porque no tenía saldo).
- Claro que no, que tu culo sea tu culo implica, directísimamente, que aquí cabe todo. (...) ¡Es decir!, que se "puede hacer todo", no que cabe todo en tu culo. (...) ¡Ay!, tú me entiendes.
- Sí, muchacho, claro que sí. Por cierto, ¿has oído hablar del blog El Oso Blogi?
- No.
- Nadie quiere participar.
- ¿No?
- No.
- No.
Fin. Me tengo que ir.
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