No te conozco.
Precisamente esa es la variable,
el interés, lo misterioso,
el carbón de este tren
que olfatea buscando un buscar,
explorando tu espacio...
... a ver si va a estar ahí
mi último pedazo.
Reconstruirme con paciencia en esa cima
recibiendo vientos generosos del oeste.
Sin espera mala. Dos cuencos de arroz.
Por mucho que cueste, te regalo mi cocina.
No te conozco.
Quiero ponerle remedio.
Llévame a tomar tú, o té en su defecto,
y aunque empieces muda en el paseo...
... te veo, y aprendo que el miedo es un cuento.
Hace 12 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario