06 junio 2011

Estos días...

...son cosas súper intensas, huracanes, tormentas y calmas... en momentos de prisas revolutivas, de impulsos de crecimiento globalizado.
...son asuntos ya rancios o invisibles que se evaporan alegremente al observarlos -por fin- de verdad. Como por arte de magia.
...son escaleras de colores que salen directamente de la mente directa y que asciendes si así lo decides.
...son chispas de sueños y deseos que se cumplen sin el requisito de cumplirlos; su fin es -sencillamente- aprender a saber saborearlos.
...son la libertad de seguir, si se quiere, siendo esclavos de esas fracciones de nosotros mismos que sufren porque, por alguna razón, quieren seguir en sus trece, pero no podrán.
...son la dualidad bondadosa y natural que en algún momento empezamos a considerar perversa e inhumana y que siempre estuvo ahí, dando vida.
...son el respeto. A uno mismo, al templo... Al espejo personal que empañamos -sin querer- con desaprendizajes de todo tipo. Al espejo personal que convertimos en un plástico que ni nos representa ni refleja bien al resto.
...son las crisálidas estallando, la eclosión, el florecimiento, el retorno al paseo tan awesome que habíamos planificado. La recuperación del mapa y la linterna.
...son las cajas de risa que tapamos con papeles viejos y que ahora -como era de esperar- laten en todos los lugares del mundo. Por todas las calles. Entre manifestaciones, porrazos ciegos de desesperación y lágrimas de verdadera alegría.
...son la polla.

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