Y ya me lo dijo mi gran amigo T, que tuviera paciencia, que al final todo se coloca en su lugar como una nube-engranaje. Pero, no sé, suponque que me irrito porque tengo un ego, quizá, demasiado normal, debería revisar eso. Sí, soy una golosina de 5 años, y a las golosinas de 5 años les gusta ser golosinas siempre.
Pero no puede ser así... Yo lo sé, tú lo sabes, el universo lo sabe, los pleyadanos y los reptilianos lo saben... todo el mundo lo sabe. Y por eso, de vez en cuando viene un niño hermoso con un bolso lleno de aperitivos que decide que ese día no quiere golosinas. Y no es ningún drama, nada lo es. Sólo es un recordatorio.
Lección aprendida.
A todo esto... ¿tiene algún nombre la constante paranoia de que tengo apendicitis? ¿Hay remedio? Y, otra pregunta, ¿existirá en el mundo algun niño hermoso que, además de su hermosura, tenga una consciencia interesante? Da igual, por ahora nos conformamos con carcasas.
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