02 agosto 2010

Agusto con Agosto

De nuevo: estupideces. Un domingo como otro cualquiera, con resaca y remordimientos y sUeñuelos para cazar mariposas... y... viejos cuentos hermosos que volvemos a hojear pero sin leer del todo (porque sabemos como termina)... y... sin leña para mi nueva nevera. Se ilumina por dentro, como algunas vaginas.
¿Que pinte de celeste tus lascivias? ¿Que me vuelva a rebajar en la semana fantástica? ¿Que me devuelvan en efectivo todo lo que he gastado al tomar horribles determinaciones? ¿Que - sito?
Esta clase de preguntas y otros despropósitos son los que me hacen compañía, in fact y por lo general, más eficientemente que algunas personas o personajes de mi alrededorio espi-social. Efectivamente, es mi maldita maldición percibir de esta manera. Pero tengo muchas otras malditas maldiciones, que no maldicciones, eso sí que sería estúpido.

"¡Séquito, levantarse y abrir los ojos de las personas!", dijo Garcría desde la cama en la que tantas veces fructificó... alguien... con otro... alguien. Es para eso para lo que sirven las camas de los padres. ¡¿Cuántos ayuntamientos nos estamos perdiendo cada segundo que pasa?! ¿Cuántas veces se puede decir no antes de ya no poder decir sí para, seguidamente, decir no de nuevo?
-¿Cuántas tildes diacríticas me faltan por digerir? -Gerir.

Pues no queda mucho más sobre lo que escribir... ¿quizá sobre mi narcisismo?, ¿mi desidia?, ¿mis incapacidades sociales?... qué lástima, ¿verdad? Pues no. O sí. O no. Whatever... todo se pasa, se rompe, cambia, se colorea, medra y, al final y por diversas razones, siempre consigue hacerte sonreír. El ser humano, sus sentimientos, sus decisiones y sus actos son algo muy cómico, riámonos.

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